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Hace pocos años escuché unas palabras por televisión que nunca olvidaré y que siempre intento tenerlas presente cuando me preocupo a veces por cosas insignificantes. El paso del Señor de la Salud se encontraba parado en la Plaza del Duque repleta de gentío. SevillaTV retransmitía, como cada año, una magnífica y preciosa madrugá. Suena el llamador y el paso del Señor se levanta. Redobles de tambor de fondo, el paso comienza a andar muy lentamente. Los costaleros querían ganar unos metros tan sólo antes de iniciar la larga, popular y sentida chicotá por Campana. Primer plano del Señor de la Salud en televisión y el presentador comienza a decir:

“Cuántas cosas importantes hay en la vida a pesar de que nos empeñemos tantas veces en hacer de cosas casi anecdóticas una auténtica preocupación. Cuántas veces mirando el rostro del Señor de la Salud hay que meditar y volver a pensar en las cosas que de verdad tienen relevancia en la vida. ¿Por qué nos preocupamos tanto por cosas que no tienen importancia?

¿Quieren que hablemos de Salud? ¿Quieren que hablemos de auténticos problemas en la vida? De personas que necesitan imperiosamente agarrarse, ahora mismo, a esas manos, a esa Cruz, a esa cara, a ese pómulo, a esa mirada… porque necesitan urgentemente un asidero. ¿Cuántas personas caminan detrás del Señor de la Salud porque necesitan un poco, sólo un poco, de su ayuda para salir hacia adelante? ¿Por qué, entonces, nos preocupamos a veces en la vida de cosas que no tienen importancia?” (Víctor García-Rayo, periodista y presentador de Pasión en SevillaTV) A su término, el paso comenzó, al son de Saeta, su entrada en Campana.

Mañana, el Señor de la Salud caminará en silencio por la ciudad de Sevilla. No sonarán marchas, ni cantarán saetas ni bulerías, y tampoco veremos largas chicotás llenas de arte. Mañana, El Señor de la Salud impregnará a la ciudad de Salud, esa que tanta falta nos hace a todos y que llega cada madrugá de primavera por la calle Verónica…