Tan sólo faltan horas para que la ciudad vuelva a dividirse, algo que refleja la foto que he realizado en la calle Matahacas. Uno de los equipos aspirará a rematar una temporada ejemplar pudiendo llevarse un título de liga, mientras que el otro equipo: se jugará la vida para no bajar a segunda división. Como digo, la ciudad volverá a dividirse, hermanos, primos, amigos y hasta vecinos sacarán sus banderas para festejar un éxito u otro.

Esta mañana he recibido una llamada de teléfono de mi cuñado:

– Estoy organizando la verdadera Marcha Verde. Salimos el sábado por la noche y nos metemos unas diez horas de coche para llegar a Santander y así animar hasta el último segundo al Betis. Cuando finalice el encuentro nos volvemos y llegaremos a Sevilla sobre las 6 o 7 de la madrugada del lunes, justo para ir a trabajar.

– ¿Estas loco?- fue mi contestación- son muchas horas de viaje.

– Nada, ya lo tengo todo organizado, te vienes y punto. Vamos a intentar no bajar a segunda animando de cerca al equipo.

Independientemente de mi desición, lo cierto es que la pasión que vive Sevilla por sus equipos es incomparable. Ahora un equipo vive momentos de gloria y el otro, como digo, luchando por su honor, pero nada importa, la afición puede con todo. En el caso del Betis, este empeño de mi cuñado Pedro no es más que un puro reflejo de lo que harán miles de sevillanos que se plantarán en el Sardinero (estadio del Santander) con el único objetivo que ganar un partido. Si bien, esta actitud es la que muchos deberíamos de emprender en la vida. Me explico: pese a que el equipo esté en la UVI, nunca mejor dicho, a pesar de que ha sido un año repleto de disgustos en lo deportivo y dentro de la propia entidad, la afición, en su papel de soberana, olvida todo y con gran optimismo anima a su equipo hasta el último aliento, como si fuera el mejor equipo del mundo en estos momentos. Es más, no me cabe duda que si pierde el encuentro seguirán gritando ese: Musho Betis que tan poco resuena en los últimos tiempos por los rincones de la palmera.

Así deberíamos de afrontar todos los problemas de la vida, con gran optimismo y sin perder la esperanza hasta el último momento. En cuanto al otro equipo, el Sevilla, intentará englobar su histórico palmarés, no obstante, como en el caso del Betis, si no lo consigue la afición lo celebrará porque así eniende la ciudad el fútbol, de una manera muy especial, de una forma sin igual.

Quedan horas. Unos viajarán hacia la otra punta de España llenos de esperanza mientras que otros esperarán en su propia casa que se de una carambola de resultados para hacerse con la Liga. De todos modos, pase una cosa u otra, lo que sí es seguro es que en los balcones de la ciudad sacaran las banderas del Betis y Sevilla, la dos con gran orgullo y pidiendo para el año que viene una mejor temporada en un caso y en el otro… creo que se conformarían con la mitad de temporada que han realizado este año.

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