Recuerdo que fue una madrugada gris y de mucho frío cuando decidí emprender este blog. Hace exactamente un año. Estaba de alquiler, aún no me habían entregado lo que hoy es mi casa, y ni mucho menos estaba en proyecto la hija que espero para esta próxima primavera. Pero como siempre, necesitaba mucho que contar sobre mi ciudad, mucho que decir sobre lo que -a mi juicio- se estaba haciendo mal. A la primera semana eran más de 100 las personas que se interesaron por lo se contaba en ‘Sevilla Justa’, y en menos de un mes llegaba la cifra a 500. Aunque reconozco que durante un tiempo me dejé llevar por el número ‘sorprendente’ de visitantes, apuntando incluso en una libreta los días de más visitas, pronto me di cuenta que lo más maravilloso era poder intercambiar opiniones con otras personas que al igual que yo tenían un blog bajo un mismo denominador común: Sevilla. Para más, también compartimos pasiones como la Semana Santa o incluso, en algunos casos, el Real Betis. Gracias a este curioso mundo de ‘blogeros’ he aprendido mucho sobre mi ciudad y sobre todo he conocido más aún a los sevillanos a través de sus opiniones. Asimismo, he escrito de todo, desde noticias de actualidad hasta impresiones personales sobre la vida que llevamos o sobrellevamos, y siempre, siempre, ha habido alguien que ha opinado al respecto. Quizás, como digo, lo más fascinante ha resultado ser conocer a tanta buena gente que por medio de sus escritos han llenado el corazón de este sevillano que os escribe y que dice llamarse: Híspalis.