Todo un año soñando con esta noche. Todo un año de muchos preparativos para una sóla noche. Comienzo a escribir estas líneas justo cuando son las 00:00 horas del 21 de marzo, justo en el momento cuando la Basílica de la Macarena abre sus puertas y da la bienvenida a la madrugá sevillana. Frío intenso, luna llena y Sevilla preparada. A estas horas mi amigo el Aguaó seguro que está en el interior de la Basílica de San Lorenzo rellenando su agua bendita en forma de rezos. Noche de esparto, repelucos, sones de cornetas, agrupaciones musicales, silencio maestrante, centurias romanas, etc. Este año no podré sacar mi cruz de penitencia detrás del Señor de la Salud de Los Gitanos ni tampoco acudir a la Campana para deleitarme con el paso de las cofradías de la madrugá. Este año debo quedarme en casa, la circunstancias así lo exigen. Pero pienso degustar la noche en la medida que pueda… la televisión la tengo ya encendida, la radio lleva puesta todo el día y tan sólo una luz encima de un cuadro de mi Cristo de Los Gitanos alumbra el salón de casa. Pienso disfrutar, de eso seguro, aunque sea desde casa. Todo un año de espera, no es para menos. Los nervios afloran mi cuerpo, esto está a punto de empezar. Noche de magia y de arte. Señores, ya estamos en Madrugá…