Ramsés Torres, más conocido por El Aguaó de Sevilla, nació un 15 de octubre de 1983 en el hospital Virgen del Rocío de la capital hispalense. Actualmente vive en el sevillano barrio de San Jerónimo junto a su hermana y sus padres (asegura tenerles gran devoción) de los que se siente muy orgulloso. A pesar de definirse como un “cabezota despistado”, este Historiador del Arte es un gran amigo de sus amigos y un ‘sobresaliente’ como persona. En estos momentos, además de dar clases, está preparándose para ser profesor de secundaria, y es que no podía ser de otra manera. Su blog (www.elaguadorsevilla.blogspot.com) es el mejor ejemplo de su valía como maestro, pues por medio de sus entradas más de uno hemos aprendido multitud de cosas sobre la historia: tanto de Sevilla como del Arte en general. Un punto de encuentro necesario e imprescindible de visitar, un blog a la altura de la ciudad de Sevilla y un espacio en la red único en todos sus sentidos. Ramsés Torres es un nazareno del Gran Poder solidario, cariñoso, detallista, capaz de hacer llorar al más fuerte y capaz de levantar un óle cuando menos te lo esperas. Es un Curro Romero en este mundo, un crack si hablásemos de fútbol, un amante de Sevilla sin igual, un sevillano ejemplar tanto en su forma de vida como en su modo de ver la vida. Un Romero Murube en pleno barrio de Santa Cruz escribiendo notas sobre una servilleta de papel. Un Velázquez inspirado. Un Murillo concentrado. Un Rodríguez Buzón cuando habla sobre nuestra Semana Santa. Un narrador de poner los pelos de punta. Y sobre todo, una gran persona que se enorgullece de ser amigo de sus amigos… sólo os digo que leáis todo cuanto escribe y seguro que comprenderéis su grandeza. Todo Arte.

¿Cómo es un día normal en tu vida?

Ahora mismo, debido a mi actual situación de opositor, un día normal en mi vida, como norma general, comienza cuando el despertador suena a las 8 de la mañana. Me levanto y desayuno, para luego ponerme a estudiar. Concluyo sobre las 14:00 horas, momento en el que salgo a comprar el pan, vuelvo y almuerzo. Como entro a impartir clases particulares a partir de las 16:00 horas, el tiempo restante que sobra desde que termino de almorzar hasta que me voy lo empleo en dar una vuelta por los diferentes blogs. Cuando concluyo las clases vuelvo a casa, me ducho y ceno. Hay ocasiones en las que después de cenar, ya estoy listo de papeles.

Un recuerdo inolvidable: Tengo muchos y sería muy difícil elegir uno, pues todos son especiales.

Mi principal virtud: Creo que eso lo debe decir la gente que me conoce querido amigo.

Mi principal defecto: Soy muy cabezota y despistado, así que mi principal defecto sería que soy un cabezota despistado.

Un libro que nunca olvido: Antes solía decir ‘Los Pilares de la Tierra’ de Ken Follet, sin dudarlo un solo momento. Luego leí ‘La Papisa’ de Donna W. Cross, totalmente recomendable, ‘El Médico’ de Noah Gordon, una obra maestra, y ‘La Sombra del Viento’, que ha conseguido sorprenderme y situarla entre mis novelas favoritas. Nunca olvido estos libros. Me he saltado un poco las normas querido Híspalis, perdona.

Mi música preferida: Principalmente es el rock, y mi grupo Queen, sin embargo no estoy cerrado a un tipo de música en concreto. Me gusta absolutamente de todo.

Un lugar para trabajar en Sevilla: Siempre he soñado con trabajar en varios lugares: el Museo Arqueológico, el Museo de Bellas Artes, la Catedral, Los Alcázares o Itálica; evidentemente mi carrera pesa mucho. Si te referías a un lugar geográfico, sin lugar a dudas, el Casco Histórico.

Un lugar para descansar en Sevilla: El Parque del Alamillo, el pulmón de la ciudad, me parece un lugar ideal para descansar sin ir muy lejos. Si quieres salir de la ciudad, recomiendo San Benito, en Castiblanco de los Arroyos, aunque hace bastante tiempo que no voy.

Un lugar para vivir en Sevilla: Me gustaría seguir viviendo en mi barrio. San Jerónimo tiene las ventajas de la ciudad, pues está dentro de la capital y llegan las líneas de autobuses, y las ventajas de un pueblo, pues, además de que nos conocemos todos, no termina de estar unido con el núcleo urbano, aunque cada vez están haciendo más pisos, y la separación se nota menos.

Un sitio donde dar el primer beso de amor: Yo creo que eso viene sin pensarlo. Puede ser en el Parque de María Luisa, con todo el romanticismo que ello tiene, o en las salas del Cine Ábaco, por poner un ejemplo. Si estás en Sevilla da igual, pues cada vez que vuelvas a ese sitio lo recordarás, como me pasa a mí.

Sevilla o Betis: Real Betis Balompié.

Cuando hablo de Sevilla presumo de: Yo creo que ya estás presumiendo sin quererlo cuando dices que eres de Sevilla. El simple y mero hecho de decir que eres sevillano, ya sea nacido aquí o de adopción, es una forma de presumir sin intención. El ser sevillano y comprender el complejo entramado que entraña esta bendita ciudad, con su gente, su idiosincrasia propia, sus monumentos, sus tradiciones, sus fiestas, su comportamiento, sus aficiones… ya de por sí es una forma de presumir sin intención. Normalmente, cuando hablo de Sevilla, siempre recomiendo que se venga a ver y luego me den su opinión, porque la mía no es objetiva.

Sevilla podría mejorar si: Si fuera consciente de lo que tiene. Sevilla no se valora a sí misma todo lo que debiera. Sevilla tiene el mayor Casco Histórico de Europa, una de las ciudades con más iglesias, un Patrimonio Artístico inconmensurable, tanto en arquitectura, escultura como pintura, que en la mayoría de las ocasiones pasa completamente desapercibido. Apenas unas pinceladas en guías turísticas o en la Junta de Andalucía. En nuestra ciudad se explota lo lógico, pero no se supera esa barrera, que aquí es muy fácil de sobrepasar, debido a nuestra riqueza histórico-artística. La Catedral y la Giralda, los Álcazares, el Museo de Bellas Artes y, ya en menor medida, el Ayuntamiento, el Museo Arqueológico, La Casa de Pilatos y El Salvador. Éstos son los monumentos que poseen mayor explotación turística, pero olvidamos que Sevilla tiene más, mucho más, y el problema de este despiste está en la dejadez por parte del Consistorio y la Junta de Andalucía de otras joyas, porque el mayor inconveniente está en que si no se explota turísticamente se deja de la mano de Dios, y eso es un grave fallo. No quiero ser muy pesado ni extenderme en demasía en este punto, pero para concluir e ilustrar mis palabras pondré dos ejemplos: La Plaza de la Encarnación y la Parroquia de Santa Catalina. Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los ingresos de nuestra ciudad dependen del Turismo, no comprendo cómo tratan tan mal aquellos focos que dependen de él. Cuando en la Plaza de la Encarnación se encontraron varios restos arqueológicos, de época romana principalmente, aunque también se incluía la cabecera de una iglesia paleocristiana y restos del antiguo convento que estuvo en ese lugar, el Ayuntamiento procedió a su prospección e investigación y cuando se acabó el presupuesto se abandonó al paso del tiempo. Era una auténtica pena observar el estado de los restos: abandono total, jaramagos creciendo entre los diferentes muros, aguas estancadas cuando llovía, los paneles de información desgastados por el sol y arrancados en algunos casos… era algo indignante. Bajo mi humilde punto de vista, hay que aprovechar estos casos. Si encuentras unos restos y no sabes qué hacer con ellos, pues es la sensación que me dio nuestro Ayuntamiento en esos momentos, instala una bajada y adapta los restos para que sean visitables mientras decides qué hacer. Esto no es una locura, o tal vez sí y yo sea el único que lo ve razonable, pues crearía puestos de trabajo y la gente, tanto los ciudadanos como los turistas, podrían ver el yacimiento. La entrada sería algo simbólica, tampoco muy cara, y créeme amigo Híspalis, muchos turistas lo visitarían, igual que yo cuando estuve en Roma pagué 4 euros para que se encendiera la luz de la iglesia y poder ver los cuadros de Caravaggio. El caso de Santa Catalina es parecido. Como no entra dentro de los monumentos que según el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía son potencialmente turísticos, se abandona. Simplemente se olvida. No se tiene en cuenta. Sin embargo, Santa Catalina es una joya histórico-artísica, y a mí, como sevillano primero y como Historiador del Arte después, me duele muchísimo que no se tenga en cuenta esta magnífica obra y todo lo que alberga en su interior porque no es de interés turístico para el Ayuntamiento y la Junta.En este aspecto, la provincia aventaja mucho a la capital.En conclusión, que bastante me he extendido ya en este punto, Sevilla podría mejorar si cuidara mejor su Patrimonio Histórico-Artístico, dándole valor a su papel en la Historia y potenciando todas las facetas posibles de este aspecto.

Respuesta digna de toda una entrada.

Un personaje histórico sevillano: Muchos son los que tendrían el honor de estar aquí, sin embargo, yo quiero señalar a don Diego Rodríguez da Silva y Velázquez, con todo lo que ello significa.

Alguien ha quien admiras de tu vida: A mis padres. Los admiro profundamente y con devoción.

Un dolor imborrable: La pérdida de un ser querido.

Una calle de Sevilla: En lugar de una calle, permíteme la licencia, querido Híspalis, de elegir una plaza. La Plaza de San Lorenzo, sin lugar a dudas y por muchos motivos. Para mí, la Plaza de San Lorenzo siempre ha sido el salón de Sevilla, siempre está llena de vida, llena de niños jugando a la pelota o a la comba, corriendo, comiendo chucherías, llena de padres que pasan la tarde como si fueran una gran familia, pero a la vez, está llena de personas mayores que charlan sobre el día a día, que se sientan en sus bancos y sonríen o que van a ver al Señor. Es uno de esos rincones de Sevilla donde parece que el tiempo se ha detenido. Donde parece que no existen las videoconsolas ni los ordenadores y los niños salen a la calle a jugar con sus padres. El jaleo y el ambiente que siempre tiene la Plaza de San Lorenzo es algo que me encanta y me atrapa. Y como colofón a este detalle, es dónde vive el Hijo de Dios y Su Bendita Madre, con todo lo que ello significa y simboliza, además de la Virgen más antigua que procesiona y la primera Niña Morena de Castillo-Lastrucci. Una calle de Sevilla: Eslava con Conde de Barajas, o lo que es lo mismo, la Plaza de San Lorenzo.

Si fueras Alcalde de Sevilla lo primero que haría: Esta es difícil. Probablemente me preocuparía más por el Patrimonio de la ciudad, con todo lo que ello significa.

Decidí abrir un blog porque: Porque quería conocer las opiniones de la gente y compartir la mía, además de escribir sobre temas que siempre me han apasionado.

El primer blog que visité fue: Casi de casualidad, y sin saber qué era un blog, me encontré de frente con ‘Canalrancioblog’s’, de Paco Robles. Ahí empezó todo.

La entrada que más valoro de mi blog: Normalmente no suelo acabar contento con las entradas de mi blog. Siempre suelo ponerles alguna pega. Hay algunas que me gustan más que otras, pero como norma general siempre hay algo que no me convence. Quizás las que más valoro suelen ser las que tienen una investigación previa y las que aportan algo a mis lectores.

¿Has conocido a otro editor de blog como tú? Si esta pregunta se refiere si conozco a otros bloggeros la respuesta es que sí, conozco a varios. Estos son: Er Tato, Rascaviejas, María_Azahar, Ludwig, El Cáliz de la Canina, La Criticona, Morís, Raúl Ramírez y el Canónigo Alberico.

Si Sevilla fuera un olor sería: Azahar.

Si Sevilla fuera una tapa: Adobo de Blanco Cerrillo.

Si Sevilla fuera un sonido: Una amiga mía me dijo en una ocasión que los tambores y cornetas eran la banda sonora de nuestra ciudad. Razón no le faltaba. Aunque hay un sonido, o tal vez la combinación de dos, que podría ser Sevilla: vencejos al alba mezclados con el tañer de campanas de fondo.

Si tengo que hacer un regalo sevillano: Soy muy aficionado a regalar libros, y el maestro Garmendia puede ser una buena elección.

Si tengo que enseñar Sevilla a unos amigos extranjeros la ruta sería: Hay que tener en cuenta el gusto de esos amigos, pero como norma general yo suelo enseñar lo típico y lo menos conocido, para que saboreen la dualidad. Catedral con la Giralda y Alcázares, y luego iglesias olvidadas, paseos por calles que deben ser recorridas, tapitas, cultura popular, tradición y fiesta.

Si estoy lejos, lo que más echo de menos de Sevilla: Todo. Lo echo de menos todo. No puedes imaginarte la pena que me entra cuando veo el cartel de Sevilla cruzado por la franja roja, lo que es un problema cuando voy a San José de la Rinconada o La Algaba.

Sevilla en dos palabras: ‘Sin Palabras’.

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