El pasado 30 de marzo escribí una entrada titulada ‘Esperanza, fuerza y Salud’ hablando sobre la operación de la madre de un buen amigo (Quino), a la que le habían diagnosticado un tumor. En esa entrada también conté que días antes acudí a visitar a mi Cristo de la Salud (Los Gitanos) para pedirle por ella y una pronta mejoría. A todo esto hay que señalar que fueron numerosos los comentarios de ánimo y aliento que la entrada recibió. Podéis corroborarlo ustedes mismos. Pues bien, creo que es de justicia contar lo que hace pocos días me sucedió a colación con el tema.

No hace más de una semana, estando en el trabajo, sonó mi móvil. Me sorprendí principalmente por dos motivos: primero por la hora temprana y segundo porque el número que aparecía en mi pantalla de móvil no lo tenía en la agenda. Descolgué inseguro y tras el propio “sí, dígame…” escuché rápidamente al otro lado la voz de Quino que me telefoneaba desde su trabajo supongo. Durante 30 segundos mantuvimos conversación de “besugos” preguntándonos sobre cómo nos van las cosas y de más, puesto que hacía tiempo que no nos veíamos. Hasta que por fin pregunté lo que realmente más me tramaba. “Oye, Quino, ¿cómo anda tu madre?”. Fue cuando más me sorprendió: “Sí, sobre esto te llamaba”, puntualizó en seco. “Hace unos días que le volvieron a hacer unas pruebas a mi madre y los resultados han dado negativos, vamos que está totalmente curada del tumor”, aclaró. Antes de que pudiera contestarle finalizó diciéndome que “tan sólo te he llamado para que lo supieras”. Mi alegría no cabía dentro de mi, no todos los días te levantas con una buena noticia, y esa era para alegrarse y mucho. Le agradecí su detalle y le dije que me alegraba no sólo por su madre sino por todos los que seguro han estado a su lado, como mi amigo Quino.

Ahora toca agradecer a todos esos comentarios de aliento que dejasteis en su día en la entrada del pasado mes de marzo y sobre todo, al que está ahí arriba por haber escuchado las súplicas y rezos de más de uno. Como digo, ahora también toca volver a visitar al Señor de la Salud para darle personalmente las gracias.